Mamá, papá, he de confesar una cosa: el tabaco en Estados Unidos me encanta. Y mucho.

Pero, ¿cómo es eso posible si yo no soy fumador? Me gusta no porque yo lo fume sino por la concepción social que tiene y que hace que se fume mucho menos, o al menos es la sensación que compartimos muchos extranjeros. Me llama la atención que se consuma menos tabaco por persona que en España ya que Estados Unidos es el cuarto productor mundial y cuenta con marcas archiconocidas como Marlboro, Lucky Strike o Winston. De hecho yo vivo en Carolina del Norte, el estado donde más tabaco se produce del país. En 2017, aquí se produjeron 163.000 toneladas, el doble de cantidad que en el segundo estado de la lista: Kentucky.

No me voy a centrar en si el tabaco es bueno, malo o en cuánta gente muere al año por enfermedades asociadas al consumo de tabaco. Simplemente hablaré como siempre de lo que me causa curiosidad de este país y que, en este caso, son las diferencias sociales entre los fumadores españoles y los americanos.

Porcentaje de fumadores según nivel educativo. A mayor nivel académico, menor porcentaje.

La primera diferencia ya la he adelantado: aquí casi no se fuma. Los datos dicen que el 23% de los adultos en España son fumadores habituales; un 15% en EE.UU. Comparando precios y poder adquisitivo, no veo diferencias. Lo que sí ocurre es que el consumo de tabaco está mucho más restringido que en España. La próxima vez que vengas a EE.UU. fíjate que al salir del aeropuerto nunca verás gente fumando al lado de las puertas ni colillas en el suelo. De hecho no verás gente fumando a la salida de ningún edificio, tampoco colillas ni chicles en el suelo. Tampoco se puede fumar dentro del campus de la mayoría de las universidades, lo que supone extensiones enormes de terrero considerando el tamaño medio de una universidad americana. ¿Imaginas una ley en España que prohibiera fumar en toda la extensión de la Ciudad Universitaria de Madrid?

La segunda diferencia que me parece muy determinante es lo mal visto que está fumar. En España, mucha de la gente que empieza a fumar lo hace cuando es adolescente por motivos varios y desde ahí ya no lo pueden dejar. Aquí en EE.UU. tus amigos se alejarían de ti si te ven fumar en el instituto porque te verían instantáneamente como una mala influencia. Y es que el tabaco parece tener aquí una identificación con lo que consideraríamos socialmente una “clase baja”, no tanto en dinero sino por tener una educación muy pobre. Creo que con lo orgullosos que somos los españoles, si en las cajetillas pusiera que somos de clase baja, ¡más de uno dejaría de fumar!

A mí personalmente como no fumador me viene de maravilla esta actitud de los americanos porque son muchas menos las ocasiones en las que tengo que respirar el humo de otra persona, y me gusta que aquí se piensa mucho en si estás molestando aunque estés a varios metros. Quizá es cosa de la Southern Hospitality y en Nueva York son totalmente diferentes, ya lo iré descubriendo. De todas formas yo respeto totalmente a los fumadores, tengo muchos amigos que fuman y ahora de hecho estoy intentando aprender un poco más sobre la historia del tabaco en la región en la que vivo ya que hace muchas décadas fue el motor de la economía regional y el dinero de los productores de tabaco permitió crear universidades, empresas y centros de investigación.

Y a ti, ¿te sorprende también que esto sea así en un país como EE.UU.? ¿Coincide con tu experiencia? Deja tu opinión en los comentarios!!

 

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