Agua gratis en restaurantes. ¿Por qué no en España?

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En el paraíso de las bebidas azucaradas, una de las cosas que más me gustan de los restaurantes es que dan agua del grifo gratis, sin pedirla, y justo después de que te sientes. Lo vi en el primer restaurante al que fui en Estados Unidos nada más aterrizar, un mexicano llamado On the Border* y cerca del aeropuerto de Charlotte, donde además dan tortillas de maíz con salsa picante, también gratis.

El tema del tap water lo vi también en el segundo restaurante y pensé que era una casualidad muy agradable. Del mismo modo lo vi en el tercer restaurante al que fui, en el cuarto y en todos los subsiguientes, sin importar si eran cadenas de comida rápida o restaurantes de más nivel. Después de algunas visitas ya pregunté a mi mujer y me confirmó que dar agua gratis allí es una característica tan normal como tirar las servilletas al suelo en un bar de tapas en España. Sí, esas servilletas que no se sabe si son de plástico o de papel y que no limpian nada. En su día ella me preguntó por esa cuestión de España y le dije que ella debía entrar al bar que más servilletas tuviera en el suelo porque sería el mejor. Se me hace la boca agua sólo de pensar en un bar de tapas…

Volviendo al agua,  lo que te suelen traer es una jarra enorme con hielo picado, pajitas y, en algunos sitios, hasta rodajas de lima. También te rellenarán la jarra cuando te la hayas terminado (sin que lo pidas) y te rellenarán el vaso cuando sólo te hayas bebido la mitad. A mí personalmente esto no me hace falta, pero ya se sabe que cuanto más amables sean, más propina dejarán los clientes.

Por parte de los restaurantes, yo lo veo como una clara inversión en hacer que sus clientes se sientan cómodos, y al menos conmigo lo consiguen. Es lo mismo que invertir en poner sillas cómodas, cubiertos de calidad o una decoración agradable. No obstante, aunque te traigan agua, te pedirán si quieres pedir alguna bebida. Y mucha gente lo hace.

En España, salvo algunas excepciones, creo que sigue sin ser una práctica habitual porque los hosteleros tienden a seguir el modelo tradicional de buscar el beneficio a corto plazo, el cual llega más rápido vendiendo refrescos o agua embotellada que ofreciendo un servicio orientado a fidelizar al cliente, que conseguiría que éste gastara más en cada visita y vuelva más veces.

*Dejo para el final una anécdota que me ocurrió en este primer restaurante al que fui nada más aterrizar en Estados Unidos por primera vez. Cuando el camarero me preguntó qué quería para beber, dije “una cerveza”, sin más. Mi mujer, que era aún mi novia, se empezó a reír y después de 4 o 5 segundos el camarero me preguntó: ¿cuál de todas? Y, claro, había una carta enorme, como todo en este país. Acostumbrado a pedir la única marca de cerveza rubia que tenga el bar, esto fue una rápida introducción a la gran variedad de todo que hay aquí.

 

 

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