¡Por fin he ido a una carrera de NASCAR! Como amante de los deportes de motor estoy muy contento por haber tachado esto de la lista. Aún me quedan otros deportes que ver como la NBA, baseball, y fútbol americano. Por suerte, ¡Charlotte tiene un equipo de cada uno de esos deportes!

NASCAR (National Association for Stock Car Auto Racing) es un deporte asociado con la cultura sureña de Estados Unidos y tiene su origen en el estado de Carolina del Norte durante la Ley Seca (1920-1933). Ya sabéis, cuando se prohíbe algo que mucha gente consume, siempre hay alguien dispuesto a asumir un riesgo por obtener un beneficio vendiendo ese producto en el mercado negro. En este caso, alcohol. En la década de los años 20 ya había policía motorizada y la única forma en la que los contrabandistas podían logar su objetivo era usando coches más potentes que los de la policía. Poco a poco, el ingenio hacía que se lograran coches cada vez más veloces y, una vez la Ley Seca terminó, estos coches se empezaron a usar en carreras. Había nacido la NASCAR.

Lo más característico de este deporte aparte de que se corre en un óvalo es que se parte de un coche de serie que cualquiera puede comprar en un concesionario. Tras pasar por las manos de auténticos locos de la ingeniería, estos coches acaban con motores V8 que desarrollan unos 800CV y alcanzan velocidades de más de 300km/h. Debajo del capó lo único que hay es pura potencia. Es la misma filosofía que en muchas otras cosas típicas americanas: “ponle mucho, hazlo grande.” Y la verdad es que es genial. Un motor de Fórmula Uno (la de verdad, no la de los últimos años) suena muy agudo porque es un motor muy pequeño que alcanza muchísimas RPM. Aquí sin embargo no escatiman con el consumo de combustible ni el tamaño del motor así que el sonido de un coche de NASCAR es muy grave, el típico sonido de un muscle car, totalmente diferente al de un Fórmula Uno. Por otra parte, en cuanto a tecnología, la Fórmula Uno gana por goleada.

Mi experiencia fue durante el evento “Coca-Cola 600”, que se celebra anualmente en el circuito de Charlotte Motor Speedway. Es un circuito donde caben hasta 171.000 aficionados (se llena) y donde incluso existen apartamentos (wtf!) cuyas ventanas dan a la pista y que puedes comprar por unos 400.000 dólares. La carrera consiste en completar 600 millas, que equivalen a 400 vueltas al circuito. Esta carrera en concreto es un evento enorme porque además se hace coincidir con el Día de los Caídos (Memorial Day). Los militares de las fuerzas armadas de EEUU son un icono del país y durante las dos horas anteriores al “drivers, start your engines!” se les realizan todo tipo de conmemoraciones. Para los espectadores, el ejército trajo 600 soldados de los diferentes cuerpos del ejército; helicópteros Black Hawk desde los cuales los soldados se descolgaban hasta el suelo mientras sonaba la música del ‘Equipo A’ (en serio); paracaidistas; y pasadas con varios cazas por el cielo.

Mucha de la gente que acude a ver la carrera pasa el fin de semana entero acampando en los alrededores, haciendo barbacoas todo el día y, la verdad, pasándolo bastante bien. Los aficionados que acuden son un poco peculiares y mucha gente hace bromas porque la NASCAR en general es un deporte muy relacionado con la población redneck. Es un término algo peyorativo para cierto tipo de gente que cumple unos estereotipos determinados. Algún día escribiré un artículo sobre ellos.

En cuanto a la carrera, participan unos 40 coches y las 600 millas se dividen en 4 mini carreras de 100 millas cada una. Es un deporte dirigido al espectáculo: hay muchos accidentes, fuego, olor a gasolina, ruido, y se intenta reagrupar a los coches lo más frecuentemente posible (igual que el Safety Car en la Fórmula Uno). En la carrera a la que fui, los coches se reagruparon unas 10 veces, donde 4 fueron debido al comienzo de cada mini carrera y 6 debido a accidentes. Lo hacen así porque es IMPRESIONANTE ver pasar a 40 coches a 300km/h que están a un metro de distancia del coche más cercano. Es como si intentaran provocar que los pilotos tuvieran el mayor número de accidentes posibles. Afortunadamente, los coches cuentan con muchas medidas de seguridad, son muy robustos y es casi imposible que un piloto tenga un accidente fatal. De hecho, son tan duros que si tienen un accidente menor, los mecánicos sacan los martillos y arreglan la chapa en el momento y le ponen cinta americana si es necesario (literal). Es genial.

En la NASCAR todo está orientado a la experiencia del espectador. Es algo muy americano, el cliente es el que paga y todo está encaminado a satisfacerlo. Prueba de ello es que te dejan entrar con cualquier cosa que no sean armas: puedes llevar botellas de cristal, botellas de 2 litros con el tapón, alcohol, comida, etc. Adentro, podrás comprar todo tipo de comida y bebida. Al ser como un estadio de fútbol, es muy fácil subir las escaleras, comprar y volver. De nuevo, enfocados en hacérselo fácil al cliente.

Por último, dejo un breve vídeo de los 40 coches pasando a 300km/h tras una de las salidas lanzadas. Ahora ya sabes más sobre la NASCAR, ¡yo volveré el año que viene!

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